Mañana
Lo mejor es que vayas con un look fresco y natural, lo cual ni mucho menos significa que vayas con la cara lavada. Se trata de maquillarse pero sin que se note mucho. Primero, la higiene: lávate bien la cara con una buena exfoliante como la de Avène para eliminar impurezas y después aplícate una base de maquillaje ligera y de tu tono de piel, como por ejemplo la de Clarins. Un toque de iluminador esencial para dar luz y disimular las posibles ojeras con el Touch Èclat de Yves Saint Laurent y un toque de gloss (MAC) en los labios. Como toque final, un poco de colorete en crema como el de Max Factor y lista para salir de casa.
Tarde
Ya ha pasado parte del día, pero todavía no es adecuado aplicarte un maquillaje nocturno. Opta por subir ligeramente la intensidad del maquillaje, por ejemplo con un toque de línea de ojos en azul (Nars), un toque de iluminador y corrector para disimular el cansancio (Clinique), una pasada de máscara de pestañas (Max Factor) y más color para los labios con gloss coloreado (Deborah) y en los párpados (Yves Rocher).
Noche
Es el momento de oscurecer las miradas y afinar los instintos. Retoca tu piel con una base de maquillaje que aterciopele tu tez como la de Max Factor e ilumínate con un toque de color con los polvos terrados de Deborah. Llena de misterio tu mirada con una máscara efecto pestañas postizas como la de Max Factor y una sombra oscura como la de Deborah. Tus labios dirán peligro con un rojo potente como el de Avón y tus uñas te darán el aspecto de gatita juguetona con la laca de Nars.

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